Ciberataque a BAE Systems tumba avisos de quiebra en EE. UU.
Un ciberataque contra la contratista de defensa BAE Systems ha dejado fuera de servicio el sistema que utilizan todos los tribunales federales de quiebras de Estados Unidos para enviar las notificaciones de los procedimientos.
La Administrative Office of the U.S. Courts, el organismo que presta apoyo administrativo al poder judicial federal, confirmó la interrupción en un comunicado publicado el jueves por la tarde. La plataforma afectada es el Bankruptcy Noticing Center (BNC), que BAE Systems gestiona en nombre de la judicatura. El BNC genera y envía los avisos de quiebra de todos los tribunales federales de quiebras.
Webs y generación de avisos, fuera de servicio
Según los responsables judiciales, en estos momentos no se puede acceder ni a los sistemas del BNC ni a las webs que BAE gestiona para la judicatura. El proceso de notificación de quiebras también está caído. La interrupción afecta a varios dominios y servicios:
- bnc.uscourts.gov
- bankruptcynotices.uscourts.gov
- notices.uscourts.gov
- el National Creditor Registration Service
Como consecuencia, ahora mismo no se está generando ningún aviso de quiebra.
"La Administrative Office of the U.S. Courts ha estado en contacto con los tribunales afectados y también se está coordinando con BAE Systems. BAE está investigando activamente este incidente y trabajando para restablecer el servicio", indicaron los responsables.
La oficina no respondió a las preguntas sobre qué tipo de ataque sufrió el sistema ni sobre si se robaron datos.
BAE asegura que el incidente se limita al BNC
BAE Systems es una multinacional británica y una de las mayores contratistas de defensa del mundo. Mantiene estrechos vínculos con el Gobierno estadounidense y suministra servicios aeroespaciales, armamento y servicios de seguridad de la información a varios departamentos federales.
Un portavoz de la compañía afirmó que BAE "tiene conocimiento de un incidente de seguridad limitado al sistema BNC y ha tomado medidas inmediatas para hacerle frente". El portavoz añadió que la empresa se está "coordinando estrechamente" con la Administrative Office of the U.S. Courts en la respuesta.
La Cybersecurity and Infrastructure Security Agency (CISA), que suele encargarse de los ciberataques contra organismos federales, remitió las preguntas a los U.S. Courts. El FBI no respondió a las solicitudes de comentarios.
No es el primer golpe al sistema judicial
La judicatura ha sido objetivo en repetidas ocasiones. El sistema de registro de causas de los tribunales federales sufrió un ataque de hackers a principios de 2020. El año pasado, responsables de los tribunales federales afirmaron que estaban trabajando para mejorar la seguridad en línea de los documentos sensibles y los expedientes. Ese esfuerzo llegó tras un grave hackeo del sistema de presentación de escritos de los tribunales, que según temían los responsables podría haber dejado al descubierto la identidad de informantes confidenciales en causas penales.
Los tribunales estatales tampoco se han librado. Solo unas semanas antes de la caída del BNC, el sistema judicial del estado de Arizona sufrió una brecha y se filtraron datos de más de 1,3 millones de personas.
El incidente llega además en una mala racha para el Gobierno estadounidense en general. En las últimas semanas se han producido ciberataques que afectan al Departamento de Defensa y al FBI. El miércoles, el Departamento de Transporte confirmó que un centro de atención gestionado por una de sus agencias de seguridad tuvo que desconectarse temporalmente después de que una contratista sufriera un ciberataque.
Nuestro análisis
La caída del BNC es otro ejemplo de cómo una sola contratista puede convertirse en un punto único de fallo para todo un poder del Estado. Un único sistema gestionado por un proveedor se encarga de los avisos de todos los tribunales federales de quiebras, así que un solo incidente en ese proveedor paraliza el proceso en todo el país. El caso del Departamento de Transporte de esa misma semana sigue un patrón parecido, lo que apunta a que los atacantes, o al menos las consecuencias de sus ataques, llegan cada vez más a los servicios públicos a través de terceros y no directamente a través de los organismos.
Para los lectores que trabajan en el ámbito jurídico, financiero o en el sector público, la mayor preocupación son los datos. Los avisos de quiebra se envían a deudores, acreedores y sus abogados, y contienen información personal y financiera. Ni los tribunales ni BAE han dicho si se ha sustraído algo. Teniendo en cuenta la reciente filtración de los tribunales de Arizona e incidentes como la brecha de la Legal Aid Agency en el Reino Unido, sería prudente que cualquiera implicado en procedimientos de quiebra recientes estuviera atento a campañas de phishing dirigidas contra los flujos de trabajo jurídicos, incluidos avisos falsos que intenten aprovechar el vacío que ha dejado la caída del servicio.
Habrá que ver si BAE revela el tipo de ataque, si algún grupo de ransomware o de extorsión reivindica la autoría y cuánto tardan los tribunales en restablecer las notificaciones. Los legisladores también podrían preguntar cómo se comprometió a una contratista con este nivel de acceso a los sistemas del Gobierno y si las mejoras de seguridad de la judicatura alcanzan también a los proveedores de los que depende.
